Hay otras posibilidades sobre Prometeo
que los griegos no vieron:
el olvido, el cansancio.
A través de los siglos la traición fue olvidada.
Se olvidaron los dioses, se olvidaron las águilas.
El propio Prometeo, después de tanto tiempo
de su horrible castigo ha olvidado la causa.
Y también el cansancio:
se cansaron los dioses, se cansaron las águilas.
La herida, finalmente, se cerró de cansancio.
Sólo quedó el peñasco inexplicable
frente al violento mal
inexplicado.
de Dos voces, 1981
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La traducción en inglés
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