Ese jazmín estrellado
donde las niñas del aire
han olvidado los ojos;
ese jazmín.
Esa sonrisa del agua.
de largo cuerpo extendido
humedecido de estrellas;
esa sonrisa.
Esa dotada garganta
que tenía la mañana
con piel de aroma y guayaba;
esa garganta.
Esas islas como pausas
de beso y frutal delicia
entre la vida del río;
esas islas.
Esa tibieza mecida
de la hamaca que colgaban
clavos azules de sueño;
esa tibieza.
Y esas nubes que eran ya,
ya, toda la poesía,
glosario blanco del cielo;
y esas nubes.
Yo era ojos nada más.
Y la sortija del cielo
sobre los últimos árboles
me dio el final del mundo.
Un pájaro apenas visto
¿soñado?, si no recuerdoentre la tarde me dió
todo lo maravilloso.
Este regreso infinito,
porque el cielo de aquel río,
tras su ventana de agua,
no me reconocería.
Ese jazmín estrellado,
esa mañana, esas islas
de sol y níspero, ese
dorado viento redondo
de los días...
El tiempo es un mar subiendo
que nos inunda la vida.
Ahora sólo las nubes.
¿Las nubes?
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Pintura : Eugenio Brito. El espíritu del muro
La traducción al ruso :
Ýäóàðäî Êàððàíñà. Âîçâðàùåíèå ê îñòðîâàì è æàñìèíó
Æàñìèí â áåëûõ çâ¸çäàõ:
ãëàçàñòûå ôåè
ãëàçà ïîçàáûëè
â æàñìèíå.
Óëûáêà ðåêè
ñî ñòðóÿùèìñÿ òåëîì,
îò çâ¸çä ñåðåáðèñòûì.
Óëûáêà.
È ãîðëî ðàññâåòà,
âñ¸ çîëîòîå,
â öâåòàõ ãóàÿáî.
Ãîðëî.
Îñòðîâ êàê îòäûõ
â èãðå ëþáîâíîé
è â æèçíè ðåêè
êàê îòäûõ.
È ïîëóñîí
â ãàìàêå, ïàðÿùåì
íà êðûëüÿõ-êðþêàõ
ôàíòàçèé.
È îáëàêà,
÷òî ïëûâóò ñòèõàìè,
â íåáåñíîé êíèãå
ñòèõàìè.
ß áûë ãëàçàìè
è áîëüøå íè÷åì.
È â íåáå óâèäåë
ìèðà ïðåäåë.
À ïòèöà, â ñóìåðêàõ
÷óòü ðàçëè÷èìà,
ìíå ïîäàðèëà
âñ¸ ÷óäî ìèðà.
Âñåãäà âîçâðàùàþñü:
ïóñòü íåáî íè ðàçó
â îêíå ðåêè
ìåíÿ íå óçíàëî.
Æàñìèí â áåëûõ çâ¸çäàõ,
îñòðîâ êàê îòäûõ,
è âåòåð âîäèò
äíåé õîðîâîäû.
Âðåìÿ êàê ìîðå:
æèçíü â í¸ì òîíåò.
À ÷òî îñòà¸òñÿ?
Ñòèõè?
Traducido al ruso por: Natalia Perelyaeva
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