En una tarde antigua
cuyo paso de loba
fue liviano a la tierra
pero no a la memoria,
extraviado el sendero
que ilumina la Rosa,
vi al Centauro dormido
junto al agua sonora.
Esto pasó en otoño,
cuando la selva entorna
sus parpados y olvida
la muerte de sus hojas,
cuando el sol pinta en Aries
el clavel de la aurora,
cuando los vientos gritan
y calla la paloma.
Perdido yo entre zarzas,
desnudo entre las rocas
hollaba la temida
floresta (¡en mala hora
mis pies abandonaron
el norte de la Rosa
por el zarzal doliente,
por las oscuras frondas!)
¿Fue acaso la impaciencia
del alma que a deshoras
ha encendido el aceite
de las vírgenes locas,
y buscando en la noche
mediodías y bodas
halla sólo el semblante
que le muestra la sombra?
Si arte fue de la noche,
si navío en zozobra,
¡que lo diga el Centauro!
Yo diré mi congoja;
porque duro es el viaje
y escondida la gloria
de hablar con un centauro
junto al agua sonora.
Todavía recuerdo
la hermosura tremenda
del antiguo animal
que dormía en la selva,
y el arrullo del agua
sin edad entre arenas
y flores que peleaban
su luminosa guerra:
Con el torso abrazado
de liqúenes y hiedras,
con la grupa en que ayer
jineteó la leyenda,
remontada en el aire
la flor de su cabeza
y los cuatro silencios
de sus patas en tierra,
parecía el Centauro
la figura secreta
de algún viaje que andaba
sin viajero ni estrella,
o el apretado libro
que aún guardaba la ciencia
de los frescos diluvios
y de la risa nueva.
Casi junto a sus manos,
en un brote de higuera
se mecía desnuda
la guitarra soberbia;
y a sus pies derramados,
el carcaj y las flechas
olvidaban al ciervo
de los ojos de almendra.
"¡En otra edad —me dije—
la trotadora bestia
fue dolor en el arco
y armonía en las cuerdas!
¡En otra edad sin nubes,
cuando los días eran
graciosos almirantes
bogando entre sirenas!"
Y como el alma entrase
ya toda en la pelea
de su tormento vivo
con su dulzura muerta,
puse freno al temor
y candado a la pena
por mirar al Centauro
y admirarle de cerca:
Bien ceñido a su frente
o enredado en sus greñas,
el laurel todavía
le formaba diadema;
en su barba de cobre
y en sus crines revueltas
se prendían zumbando
las melosas abejas.
Y tan rara virtud
se mostraba en aquella
gravedad de centauro,
que la sola excelencia
de su imagen dormida
me libró de cadenas,
y rendido a su gracia
no vi ya la floresta.
Porque, al mirarle, digo
que sentía en mi lengua
resucitar un gusto
de antiguas primaveras,
como si levantando
sus losas polvorientas
de pronto regresaran
los días de inocencia.
"Sólo duerme —pensé
con el alma suspensa—:
el sueño, y no la muerte,
lo abraza en su tiniebla.
Si alguien con voz de niño
se acercase a la puerta
del Centauro y llamara,
tal vez le respondiera.
"Y una canción de oro
sería la respuesta
del animal, si hablara
su lengua verdadera.
Pero la voz del niño
no canta ya en la tierra:
¡Ya no abrirá el Centauro
su boca de azucena!"
Y por mudar el grave
color de las ideas
que ya tejía el alma
volviendo a su querella,
me acerqué a la guitarra
y en el haz de sus cuerdas
hice correr mis dedos,
bien sabe Dios que apenas.
¡Nunca debió tocarlas
mano perecedera
ni tentar el silencio
de la música eterna!
Porque de la guitarra
sólo brotó una queja,
pero un escalofrío
recorrió la floresta.
Las hojas tiritaron
y lloró cada breña:
respondían los ecos
en lejanas cavernas.
Y entonces vi que al solo
clamor de la vihuela
reanimaba el Centauro
su figura de piedra.
Corrió un temblor de luces
en su pelaje oscuro:
la mano retiró
de su pecho velludo.
Sus ojos al abrirse
desgarraron el humo
de las quemadas horas
y los años difuntos.
Y una hermosa violencia
despertaba en el bruto:
con su cola barrió
la hojarasca y el musgo.
Quiso hablar, y en sus labios
pareció que de súbito
se rompía la cáscara
de silencio maduro.
Preguntó:
sin frutos?
(¡Aquella voz tenía
cadencias de diluvio!)
"¿Quién, vestido de sombras
y emboscado en su luto,
se atreve a profanar
la guitarra del júbilo?
"¿Quién, entregado al hierro,
codicia el oro puro,
y audaz en la sentencia
que le dictó el orgullo,
con sus manos de un día
quiere abrir el sepulcro
donde ya es polvo y nada
la juventud del mundo?"
Pedía una respuesta,
con el semblante adusto:
sus cascos impacientes
removieron el humus.
Entre la maravilla
del oído y el susto
de los ojos temblaba
mi deseo nocturno.
Le respondí:
"Centauro,
modera tus impulsos
y escucha las razones
que dicta el infortunio.
No el orgulloso alarde,
sino la incuria,
pudo llevar a tu guitarra
mis dedos vagabundos.
"Por entregarme al sueno
y equivocar el rumbo,
la Rosa me ha negado
su admirable saludo.
¡Y así crucé la hondura,
y estoy en tu refugio,
y enardecí las cuerdas,
y amaneció el preludio!"
No bien oyó el Centauro
mis templadas razones,
en su región de bestia
puso medida y orden;
y como si escuchase
palabras interiores,
se rindió a la dulzura
con la mitad del hombre.
"Forastero —me dijo—,
¡bien anuncian tus voces
la congoja del hierro
y el afán de la noche!
Cuando en la plata nueva
lucía el oro joven,
cuando el sol y la luna
se cambiaban amores,
el Centauro afinó
sus orejas, y dócil
al grito de las almas
que perdían el norte,
les enseñó la ciencia
de partir horizontes,
con los rumbos dorados
y las plumas veloces.
"Pero la gaya ciencia
se recató en el monte:
dormida está en su lecho
de fatigado bronce.
La buscas, y se niega;
la llamas, no responde.
¡Se han perdido las llaves
y no giran los goznes!"
Si empezó en la tristeza,
concluyó en el suspiro:
se nublaron sus ojos
de color de jacinto.
Pero ya se atrevía
la esperanza, y un ritmo
de Centauro habitaba
para siempre mi oído:
"¡Bien reconozco ahora
tu verdadero signo
—le dije— y tu palabra
caliente como el vino,
y atento a la fogosa.
primavera del himno,
ya recobra su audacia
mi deseo dormido!
"Centauro de otros días,
iniciador antiguo,
¡que abandonen tus remos
esa cárcel de limo!
¡Reviva en tus arterias
el furor extinguido!
¡Rompe tus duras líneas
y cabalga conmigo!
"Sin látigo ni espuela,
sin freno y sin estribo
crucemos la encantada
provincia del sigilo:
firme yo en tus riñones
y a tus crines prendido,
tú devolviendo al mundo
su llorado prodigio.
"Si es un viaje terrestre
(lo prefiero yo mismo),
¡que nos abra la tierra
sus puentes y caminos!
La tierra es venerable
y armonioso el oficio
de combatir dragones
resucitando idilios.
"Si es otro tu elemento,
galoparé contigo
la ruta que frecuentan
los caballos marinos;
o el sendero del aire,
donde tiene dominio
ya la pluma del ángel,
ya la garra del grifo.
"Pero si te inclinara
mi voz, nuestro destino
sería Buenos Aires,
la durmiente del río:
¡Tal vez al saludarnos
dijeran mis amigos
que, despertando amores,
llegamos de otro siglo!"
Mi ruego así clamaba,
y el Centauro al oírlo
pareció recobrar
un instante su brío
(tal un corcel añoso
que desde su retiro
vuelve a escuchar la voz
del metal aguerrido).
Pero templó sus fuegos
el animal cautivo,
como si le tirase
las riendas al instinto.
Se desmayó en sus ojos
el exaltado brillo:
sus sienes dibujaban
el gesto negativo.
Me respondió:
"Si pesas
al Centauro dormido,
justo hallarás el peso
de su carne y su signo:
si calla, la justicia
gobierna su mutismo;
si duerme, su reposo
no es obra de castigo.
"¿A qué llorar, buscando
primaverales ritmos,
cuando en el aire silban
las hoces del estío?
Y cuando entre sus hojas
negrean los racimos,
¿a qué plañir las flores
de rostro fugitivo?
"¡Que duerman en el polvo
los caballos antiguos:
ya no tendrán jinete
ni empresa ni albedrío!
Con sus proas ancladas
y sus remos partidos,
¡no zarparán ya nunca
los audaces navíos!
"Porque logró la tierra
su madurez y ha visto
fructificar el árbol
que se lloró perdido;
porque, Jasón del aire
y Ulises del abismo,
nos ha llegado el nuevo
Señor de los caminos."
No dijo más. A tierra
descendía su frente,
y aún cantaba su voz
en la cúpula verde:
ya el silencio sagrado
recogía en sus redes
el adiós de un centauro
y el anuncio de un héroe.
Pero, yo no alcanzaba
sus razones, de suerte
que atento a los peligros
de la noche creciente,
sólo entendía, ¡oh ciego!,
la renuncia solemne
de aquel maravilloso
corcel entre corceles.
Fue así que levantando
las armas relucientes
del cazador, le dije:
"No perdieron su temple.
Bien resiste la cuerda,
limpio el arco se tiende
y aún la flecha conoce
los caminos del éter.
"Cazador, si tus lomos
ya no admiten jinete
y en tus remos la audacia
desmayó para siempre,
¡que tu pulso de arquero
no desmaye, y que vuele
tu saeta en procura
de un regalo celeste!"
Me respondió:
"En el sueño
de las armas advierte
que llegó la dulzura
sobre campos de aceite.
Yo te anuncio al donoso
cazador, al perenne
sagitario que acecha
sin carcaj ni lebreles.
“Yo te anuncio al arquero
de la pena, más fuerte
que Nemrod y que Diana,
la señora de nieve.
Porque a la muerte misma
cazó y a la serpiente,
vestido con el traje
severo de la muerte."
Respondía otra vez
con el no a mis afanes:
otra vez humillaba
corazón y lenguaje.
De nuevo, ante la bestia,
reñían en mi sangre
la animosa esperanza
y el recelo cobarde.
Y como ya la noche
plantaba su estandarte
de hiel en las vencidas
almenas de la tarde,
buscando a la zozobra
de mi deseo un mástil,
puse otra vez los ojos
en el Centauro grave.
Le dije así:
"Que duerman,
arquero, tus metales,
ya que otra ley asume
la gloria y el combate.
Pero si la justicia
de rostro venerable
no se ha perdido, escucha
la voz del suplicante:
"Ya me negó el caballo
su equitación y viaje,
ya el cazador me niega
las frutas de su arte;
ya sólo a mi esperanza
le queda ese linaje
de furor armonioso
que animó tus cantares.
"¡Descuelga la guitarra
(bien sé que a su cordaje
no en vano se aproximan
los dedos musicales)!
¡Abrázala, Centauro,
contra tu pecho, y tañe!
¡La música recobre
sus limpias mocedades!"
Así le suplicaba,
pero volvió a negarse,
¡oh guitarrero inmóvil!,
¡oh guitarra sin ángel!
Me respondió:
"Esa caja
no ha de rendirse a nadie:
ya es mediodía y sobran
las cuerdas matinales.
"Bajada de los cielos
y vestida de carne
la Música en persona
visitó a los mortales,
para entonar el himno
que rompe toda cárcel
y apura los delfines
de Arión el navegante.
"Si bien tañía Orfeo,
cuando por escucharle
bajaban de sus grutas
rayados animales,
¡no hay tierra que desoiga
ni cielos que no alaben
al Tañedor que pisa
las aguas sin mojarse!"
Negado a mis fervores,
pero atento a mi lucha,
tercera vez me hablaba
con signos y figuras.
¡Qué remontado el aire
de la bestia crinuda!
Su misterioso idioma,
¡qué cerca de la música!
Le dije al fin:
"Entiendo
que ya no queda ruta
por donde hasta la Rosa
me lleve la fortuna.
Tres veces ha quebrado
rni anhelo en tu cordura:
me dirigí a tres puertas
y no se abrió ninguna.
"Pues bien, si tus razones
otra verdad anuncian
y sí otro amor deshace
las viejas ataduras,
¡dime, Centauro, al menos
en qué tierra se oculta:
si flechero, en qué bosque,
si cantor, en qué gruta!"
Y respondió el Centauro:
"No esconde su dulzura
ni se rinde a las armas
del rigor o la astucia.
Porque sale al encuentro
de la sed que le busca:
porque su canto hiere
las orejas nocturnas."
En torno del Centauro
crecía la penumbra:
su cuerno de novilla
levantaba la luna.
Con el deseo en llamas
y la razón a oscuras
quise tentar el juego
de las palabras últimas:
"Y tu virtud —le dije—,
¿ya no dará su fruta?
"¿Ya no tendrás, arquero,
trabajos y aventuras?"
Apoyada en el hombro
la cabeza greñuda,
náufrago ya del sueño,
dijo el Centauro:
"Nunca".
Y aquel nunca final
recorrió la espesura:
los vientos agitaban
sus banderas de furia.
Después cayó la noche,
y en la selva profunda
se construyó el silencio
sobre firmes columnas.
<< Next >>

Pintura :
La traducción al ruso :
Леопольдо Маречаль. Кентавр
Тот стародавний вечер
по-волчьи исчез в чаще,
но след, что хранит сердце,
со временем стал ярче:
отвергнут Розою светлой,
скитался я наудачу,
и вдруг Кентавра заметил
у звонкой воды спящим.
Я помню: была осень,
когда, опустив очи,
лелеет листву роща
и смерти ведать не хочет,
когда в созвездии Овна
зори как астры сочны,
и ветры ревут ночью,
а горлицы бдят молча.
Запутавшись в ежевике,
сдирая кожу о скалы,
блуждал я в зарослях диких
(злосчастье меня гнало
из северных стран милых,
где Роза моя сияла,
по тёмной тропе гиблой,
сквозь ежевичные жала).
Не был ли я одержимым,
как девы из притчи древней,
что масло в лампах спалили,
сочтя бережливость бредней,
- они женихов ждали,
объятьями их бредя,
но жертвами тьмы пали,
своих любимых не встретя?
Играла ли ночь мною,
как утлым челном - бездна?
Кентавра спросить стоит,
не мучаясь бесполезно!
Ведь путь был тяжким и долгим,
и некому слушать беседу
с Кентавром у вод звонких
в последних лучах света.
Я до сих пор вспоминаю
как был красив и чудесен,
тот зверь из старинной сказки,
что спал на краю леса.
Я помню и звон ясный
струи на песке белесом,
и поздних цветов краски
на кромке воды и леса.
Вокруг могучего торса
свивались плющ и лишайник,
над крупом - казалось взору -
ещё витали преданья,
и словно цветок махровый
торчала торчала грива густая,
копыт же прочных четвёрка
земному служила данью.
И он мне предстал как символ
пути во тьме беспредельной,
пути, что веками длился
без спутников и без цели,
а может, забытой книгой,
в которой доныне целы
былых катастроф картины
и вольного смеха стрелы.
На ветке смоквы качалась,
свисая к рукам кентавра,
своей наготы не пряча,
божественная гитара,
к ногам же прильнув, лежали
колчан и лук - два футляра,
гроза для пугливой лани
чьи очи - миндалин пара.
Подумал я: "Было время -
скакал этот зверь гордо,
и лук был вестником смерти,
а струны - гнездом аккордов!
Тогда под лазурным небом
на кораблях остромордых
плыла навстречу сиренам
лихих смельчаков когорта!"
И так же, как всей душою
вступает герой в схватку,
и сердце от мук ноет,
предчувствуя смерть сладко,
я робость смирил уздою,
решив не играть в прятки
и встретиться с ним взором,
хоть сердце ушло в пятки.
Вплетаясь в густые кудри,
свисали со лба кентавра,
зелёный венец рисуя,
побеги свежего лавра.
А в космах, что ветер спутал,
и бороде его ржавой
висела с немолчным гудом
пчёл медоносных орава.
Суровость древней породы
сквозила в его обличьи,
и царственность, и свобода,
которой теперь не сыщешь -
он весь был чудом природы,
и я, забыв о приличьях,
оковы страха отбросил
и прямо к Кентавру вышел.
При виде его казалось,
что чувствуешь всей гортанью
живительный вкус и запах
весны из старых преданий;
как будто, прах отряхая,
из небытия восстали
руины забытого рая, -
без зла, греха и печали.
Он спит, - я понял, смелея, -
но это не сон смертный,
а дрёма, что мягко лелеет,
колебля душу в тенетах.
И если позвать звонко,
как кличут отца дети,
то, может, на зов ребёнка
проснётся он и ответит.
Ах, если б язык предков
таинственный зверь вспомнил,
звучала бы речь песней,
чеканной и златозвонной!
Но ныне забыт крепко
язык детей и героев,
и этот кентавр древний
лилейных уст не откроет.
Томимый тоской тёмной
о милом и невозвратном,
решил я унять стоны
терзавшей душу утраты,
и дал себе власть тронуть
тугие струны гитары,
легонько, совсем легонько -
исторгнув созвучий пару.
Нельзя было струн бога
касаться рукой тленной,
вторгаясь в немой космос
мусической той вселенной!
Гитара жалобным вздохом
ответила прикосновенью,
но лес был охвачен ознобом
внезапного пробужденья.
Листы со звоном дрожали,
стенала каждая ветка,
а им вдали отвечали
раскаты пещерного эха.
И только под причитанье
заветного инструмента
Кентавр очнулся, утратив
незыблемость монумента.
Промчались волной искры
по шкуре его тёмной,
и рук разомкнулись кисти
на шерсти груди огромной.
А сонные очи слезились,
подёрнувшись поволокой
спалённой дотла жизни,
столетьями одинокой.
Исполнен великолепья,
вставал чудозверь страшный;
хвоста его шевеленье
несло аромат чащи,
когда же уста разверзлись,
то мир, доселе молчавший,
разбился и разлетелся,
как спелый орех, на части.
Спросил он - и грома раскаты
могучий голос напомнил;
слова лились водопадом,
стекаясь в гневные волны:
"О кто ты, тьмою объятый
и скорбью своей полный?
Как смел ты коснуться гитары,
что радости песнь помнит?
Ты разве не раб металла,
взыскующий всюду злата,
что слишком скор на расправу,
надменно судя собрата?
И ты своей бренной пястью
копаешься воровато
в гробнице, где среди праха,
ты думаешь, клад спрятан?"..
Он ждал прямого ответа
вперив в меня взгляд строгий,
и рыли в ярости землю
его копытные ноги.
Душою моей владели
и между собой боролись
предельное изумленье
и скрытых желаний робость.
Я отвечал кентавру:
"Уйми же свой гнев кипучий,
и выслушай оправданья
души моей злополучной.
Не вызов гордого нрава,
а искусительный случай
меня приманил к гитаре
и вынудил струны мучать.
Я сбился давно с дороги
в бредовых своих скитаньях
по воле небесной Розы,
отвергшей мои признанья.
Меж мною и ею - пропасть,
и чтобы унять страданье,
извлёк я из струн ропот
своим неловким касаньем!"
Кентавр немного смягчился
при виде вины безвинной,
и вновь покой воцарился
в его половине звериной
И, словно нутром слыша
мои заветные мысли,
своей людской половиной
участьем ко мне проникся.
"Что ж, чужестранец, - рёк он, -
я слышу в твоей речи
железных оков звоны
и зовы ночной встречи!..
Когда в серебре новом
сияло злато беспечно,
а солнце с юной луною
в согласии жили сердечном,
великий Кентавр чутко
внимал отчаянным просьбам
всякой души заблудшей,
чтоб в горе её не бросить.
Открыл он смертным науку:
как вычислить ход звёздный,
чертя в небесах румбы
пером подвижным и пёстрым.
Но мудрости той весёлой
уже не найти на свете,
почила в усталой бронзе
тем сном, что подобен смерти.
Гонись за ней - не догонишь,
зови её - не ответит,
И ключ к замку не подходит,
и флюгер не ловит ветер!"
Начал он речь в печали,
закончил же вздохом скорбным,
и очи влажными стали,
как гиацинт озёрный.
Но помыслы не желали
сдаваться печали чёрной,
и в мерных словах Кентавра
жила надежда упорно.
Сказал я: "Теперь вижу
и боль твою, и отвагу;
слова твои жгут и брызжут
огнём, как Вакхова влага,
и я, подойдя ближе,
вкушаю вешнюю брагу,
- она для души сникшей
как исцеленье от страха!
О, символ эпох минувших,
Кентавр, племён прародитель!
Пускай твой топот обрушит
скудельную эту обитель!
И слёзы пускай осушит
твой пламенный гнев, мститель!
Помчимся вперёд дружно -
я - всадник , ты - победитель!
Без шпор, стремян или сбруи,
узды и хлыста не зная,
мы пересечём большую
страну от края до края.
Коленями спину чуя,
и плечи твои обнимая,
верхом легко усижу я,
как вещий посланец рая.
В пределах земного царства
(о горнем же думать рано)
откроется нам пространство
от неба до океана!
Несметны земли богатства,
и нет почётней заданья,
чем с нечистью злой сражаться,
вернув покой мирозданью!
Но будь ты иной природы,
я б следовал за тобою
туда, где морские воды
скрывают пути тритонов;
а хочешь - взовьёмся в воздух,
где видится нам порою
то крыльев ангельских сполох,
то след от лапы грифона.
А если ты не откажешь
мольбе двуногого брата,
отправимся в Буэнос-Айрес,
что спит на краю Ла Платы.
Друзья, что выйдут встречать нас,
воскликнут, забыв утраты,
что мы принесли им счастье,
царившее здесь когда-то!"
Просил я долго и страстно,
так что Кентавр безмолвный
казалось, склонен к согласью,
былою удалью полный.
(Бывает, скакун старый
в конюшне своей тёмной
вдруг вскочит на звук фанфары,
призыв боевой вспомнив).
Но первый порыв умерив,
он словно бы вмиг сникнул
(как если б душа зверя
была послушна инстинкту).
Сменился вялым безверьем
в глазах его блеск дикий,
и видел я в каждом движенье
отказ - суровый и тихий.
Он рёк:
"Если ты взвесишь
Кентавра во сне долгом,
ты вычислишь равновесье
меж плотью его и долгом:
молчит он, исполнен чести,
и мудрость хранит глубоко,
и сон его - дар небесный,
а вовсе не кара рока.
К чему метаться, стеная,
и песней юности грезить,
когда эфир рассекает
осенним серпом месяц?
И видя, как виноградник
лозу пурпурную свесил,
зачем о цветах плакать,
чей вид лишь весной весел?
Напрасно тебе снится
прыть коней стародавних:
их не впрягут в колесницу
и не оседлает всадник!
И с килем, как грудь птицы,
с рядами весёл крылатых,
корабль уже не помчится
на поиск славы и злата!
Земля, наконец, дозрела
до пышных лет увяданья,
и плод увидела спелый
на мёртвом древе познанья -
ибо Ясон с Одиссеем,
соперники неба и ада,
в ином Божестве воскресли,
которому нет преграды".
Он замолчал, долу
печальный свой взор потупив,
но отзвук звучал долго,
в зелёный летя купол.
Ветвился лесной полог,
ловя священные звуки,
в которых жила доблесть
и эхо прощальной муки.
Но с доводами кентавра
душа была не согласна,
к тому же ночь подступала,
что в дикой глуши опасна,
и слыша слова отказа,
жалел я, - слепец несчастный! -
что в руки мои не дался
этот скакун прекрасный.
И поднял я снаряженье
охотничье, лук и стрелы,
и продолжал убежденья:
"Нет, время не улетело!
Полна тетива напряженья,
и дышит древко как тело,
и помнит стрел оперенье,
как небо под ними пело.
И если тебе наездник
давно уже не по силам,
и нет в тебе прыти древней,
что прежде бурлила в жилах,
то меткость, - я в это верю! -
охотнику не изменила,
и нет от стрелы спасенья,
что в небе добычу била!"
Ответил он:
"В сновиденьях
о подвигах дней прошлых
явилось мне откровенье
в смолистом воздухе рощи.
Узнай же: стрелец вечный,
без лука и псов гончих,
уловит любое движенье,
и в цель попадёт точно.
Стрелец тот одет скорбью,
труды ж его неустанны;
стремительней он Немврода
и зорче снежной Дианы.
Со смертью он бился самою,
облекшись в её сутану,
и змею, что послан тьмою,
нанёс последнюю рану".
И вновь он отверг твёрдо
любые мои увещанья,
заставив смирить гордость
и погрузиться в молчанье.
Но древнего зверя норов
опять пробудил в сознанье
упрямой надежды морок
и ужас непониманья.
А ночь уже уже шла в атаку,
расправив льдистое знамя
над дымной стеной заката
и огненными зубцами.
Как тонущий, за остатки
мачты держащийся над волнами,
я вновь подошёл к Кентавру,
чтоб встретиться с ним глазами.
Сказал я:
"Пусть дальше дремлют,
о лучник, твои стрелы.
Но есть закон, что объемлет
все времена и пределы!
Пока справедливость землю
дарит своим светом,
не отвергай молений
и не оставь без ответа.
Скакун отверг предложенье
о странствиях в дольнем мире,
стрелец отказал в одолженье
делить добычу на пире,
Осталась одна надежда -
на музыку в звонкой лире,
чьи струны туги, как прежде,
и песни не все излили.
Возьми же свою гитару -
я знаю, что не напрасно
она недавно рыдала
от прикосновений страстных!
Прижми её к сердцу жарко,
и пусть в напеве прекрасном
воскреснет, как дар Кентавра,
весны её облик ясный!"
Молил я - и вновь услышал
отказ печальный и строгий.
О музыкант неподвижный
с гитарою-недотрогой!
Ответил он:
"Время вышло,
аэдов минули сроки.
Лишь полдень струны колышет
беззвучно во сне глубоком.
Покинув высшие сферы
и плотью одев дух свой,
когда-то Музыка с неба
на землю сошла Музой.
Учила она смертных
гармонии, чтоб из уст их
лились чудесные песни,
что внятны всякому чувству.
Дельфины на зов Ариона
приплыли, певца спасая;
Орфеевой лиры звоны
влекли звериные стаи;
но ныне все земли вторят,
а небеса отвечают
тому, кто ходит по водам,
предвечному гимн слагая!"
Так, пыл моих просьб отвергнув,
но вникнув в мои боренья,
он в третий раз мне ответил,
метафор плетя сцепленья.
Какое ж в косматом звере
прорезалось вдохновенье!
И музыка слов звенела
таинственно, словно пенье.
И молвил я:
"Да, мне ясно,
что волей враждебного рока
не выйду к Розе прекрасной
я никакой дорогой.
Взывал я к тебе три раза,
но был отвергаем строго,
в три двери я постучался -
и всюду гнали с порога.
Но если в речах тёмных
сокрыто новое слово,
и истинною любовью
разрушатся все ковы,
скажи мне, пока не поздно,
куда мне путь уготован:
где тот стрелец грозный,
где певец сладкозвонный!"
Кентавр ответил: "Он рядом,
и сила его в смиренье,
ни меч, ни ложная клятва
его не введут в заблужденье;
но страждущим он отрада,
заблудшим он пастырь верный,
и песня его - преграда
для наваждений химерных".
Фигура Кентавра, тая,
уже тонула в потёмках,
а в небе луна молодая
воздела свой рог как тёлка.
И я, на ответ уповая,
хоть в том и не видел толка,
отчаянными словами
воззвал к его чувству долга:
"А доблесть твоя, - изрёк я, -
останется впредь бесплодна?
Не ждут тебя больше, воин,
ни подвиги, ни походы?"..
Всклококоченной головою
приникнув к плечу безвольно,
уже сквозь пучину дрёмы
кентавр ответил:
- "Довольно".
И этот отказ спокойный
в лесу отозвался стоном:
все ветры с яростным воем
крутили свои знамёна.
А после настала полночь,
и в чаще глухой и сонной
молчанье встало чертогом
на нерушимых колоннах.
Traducido al ruso por: Natalia Perelyaeva
Compartir en:
mir-es.com
Enviar
Para poder introducir tu opinión, debes rellenar obligatoriamente los campos señalados como *