El techo del vagón tiene un albor — ¿ de dónde? —
y los turbios cristales, desvanecidos, lloran...
Fuera, entre claridades que van y vienen, hay
una conjuración de montaña y de sombra.
Los pueblos son de niebla bajo la madrugada;
es como un sueño vago de praderas humosas;
y las rocas, ¿enormes?, están sobre nosotros,
unminentes, perdidas las cimas en la hora.
No pára el tren... Tras unos cristales alumbrados,
a través de la lluvia, cansada y melancólica,
una mujer, confusa, bella, medio desnuda,
nos dice adiós...
— ¡Adiós!
El agua habla, monótona.
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Pintura : Víctor Nesmeyanov. La mañana la puerta Zhigulevsky
La traducción al ruso :
Õóàí Ðàìîí Õèìåíåñ. Ãèïóñêîà
Íà ïîòîëêå âàãîíà ðàçìûòûé áëèê — ñâåòàåò?
Çàïëàêàííûå îêíà òóìàíÿòñÿ áåë¸ñî...
Ñìûêàþòñÿ ðàçðûâû — è ñíîâà ïðîëåòàþò
ïðèëüíóâøèå äðóã ê äðóãó ïîò¸ìêè è óò¸ñû.
Ñåëåíüÿ ïåëåíîþ îêóòàíû, êàê ñíàìè,
êîòîðûìè çàáûëèñü ñûðûå ëóãîâèíû;
íåñîêðóøèìû ñêàëû, âñòàþùèå íàä íàìè,
â òóìàíå — èëè â íåáå? — ïðîïàâ äî ïîëîâèíû.
Áåç îñòàíîâêè ìèìî... Çà èçìîðîñüþ õìóðîé
â ìóòíåþùåì îêîíöå áåãóùåãî âàãîíà
ìåëüêí¸ò ïîëóíàãàÿ ïðåêðàñíàÿ ôèãóðà:
— Ïðîùàé!
— Ïðîùàé!
Ëèøü êàïëè áîðìî÷óò ìîíîòîííî.
Traducido al ruso por: Natalia Perelyaeva
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