Maravillosamente danzaba. Los diamantes
negros de sus pupilas vertían su destello;
era bello su rostro, era un rostro tan bello
como el de las gitanas de Miguel Cervantes.
Ornábase con rojos claveles detonantes
la redondez obscura del casco del cabello,
y la cabeza, firme sobre el bronce del cuello,
tenía la pátina de las horas errantes.
Las guitarras decían en sus cuerdas sonoras
las vagas aventuras y las errantes horas,
volaban los fandangos, daba el clavel fragancia;
la gitana, embriagada de lujuria y cariño,
sintió cómo caía dentro de su corpiño
el bello luis de oro del artista de Francia.
<< Next >>

Pintura : Alejandro Yavorivsky. El flamenco gitano
La traducción al ruso :
Ðóáåí Äàðèî. Öûãàíî÷êà
×óäåñíî ïëÿñàëà! Èç ÷¸ðíûõ çðà÷êîâ
æèâûå àëìàçíûå èñêðû ëåòåëè;
òàê ïëÿøóò â íîâåëëàõ ó äîíà Ìèãåëÿ
ãèòàíû íà ðûíêàõ áîëüøèõ ãîðîäîâ.
È êàæäûé öâåòîê áûë âçîðâàòüñÿ ãîòîâ
èç òåõ, ÷òî íàä ñìóãëûì ÷åëîì ïëàìåíåëè;
è ýòà ãîëîâêà íà áðîíçîâîì òåëå
íàïîìíèëà âðåìÿ áðîäÿ÷èõ øàòðîâ...
Âçëåòàëî ôàíäàíãî, è ïàõëà ãâîçäèêà;
î ïðàçäíèêå æèçíè áåññòðàøíîé è äèêîé
ãèòàðíûå ñòðóíû âåëè ðàçãîâîð;
è æåíùèíà, â òàíöå ïüÿíåÿ îò ñòðàñòè,
ïîéìàëà, ñìåÿñü, íà öûãàíñêîå ñ÷àñòüå
èç ðóê æèâîïèñöà â êîðñàæ ëóèäîð.
Traducido al ruso por: Natalia Perelyaeva
Compartir en:
mir-es.com
Enviar
Para poder introducir tu opinión, debes rellenar obligatoriamente los campos señalados como *