I
Tu cabello en sus manos; arde en las manos del vigilante de la nieve.
Son las cebadas, la siesta de las serpientes y tu cabello en el pasado.
Abre tus ojos para que yo vea las cebadas blancas: tu cabeza en las manos del vigilante de la nieve.
II
Todos los árboles se han puesto a gemir dentro de mi espíritu al recordar tus bragas en la oscuridad, la luz debajo de tu piel, tus pétalos vivientes.
Atravesando los aniversarios, a veces viajan las palomas ebrias.
Venga desnuda tu misericordia, ah paloma mortal, hija del campo.
III
El mirlo en la incandescencia de tus labios se extingue.
Yo siento en ti grandes heridas y te desnudas en mis fuentes.
Se extingue el mirlo en las alcobas blancas donde soy ciego, donde, algunas veces, suenan en ti grandes campanas.
IV
Busco tu piel inconfesable, tu piel ungida por la tristeza de las serpientes; distingo tus asuntos invisibles, el rastro frío del corazón.
Hubiera visto tu cinta ensangrentada, tu llanto entre cristales y no tu llaga amarilla,
pero mi sueño vive debajo de tus párpados.
V
La inexistencia es hueca como las máscaras y su visión es lívida, pero tú oyes el grito de las madres del agua y acaricias los ojos que vieron la inexistencia.
VI
Nuestros cuerpos se comprenden cada vez más tristemente, pero yo amo esta púrpura desolada.
Ah la flor negra de los dormitorios, ah las pastillas del amanecer.
VII
Entra otra vez en las alcobas blancas.
Grandes son las jarras de la tristeza en las manos mortales.
Entra otra vez en las alcobas blancas.
VIII
Amor que duras en mis labios:
Hay una miel sin esperanza bajo las hélices y las sombras de las grandes mujeres y en la agonía del verano baja como mercurio hasta la llaga azul del corazón.
Amor que duras: llora entre mis piernas,
come la miel sin esperanza.
IX
Ha venido tu lengua; está en mi boca
como una fruta en la melancolía.
Ten piedad en mi boca: liba, lame,
amor mío, la sombra.
X
Llegan los animales del silencio, pero debajo de tu piel arde la amapola amarilla, la flor del mar ante los muros calcinados por el viento y el llanto.
Es la impureza y la piedad, el alimento de los cuerpos abandonados por la esperanza.
XI
He envejecido dentro de tus ojos; eras la dulzura y el exterminio y yo amé tu cuerpo en sus frutos nocturnos.
Tu inocencia es como un cuchillo delante de mi rostro,
pero tú pesas en mi corazón y, como una miel oscura, yo te siento en mis labios al ir hacia la muerte.
XII
Eres como la flor de los agonizantes
que es invisible mas su aroma entra
en la sombra nasal y es la delicia,
todo en la vida, durante algún tiempo.
XIII
En la humedad me amas
y eres azul en tus pezones. Hablas
suavemente en mis labios y regresas
a tu prisión en la melancolía.
XIV
Tu cabello encanece entre mis manos y, como aguas silenciosas, nos abandonan los recuerdos. Siento la frialdad de la existencia pero tu olor se extiende en las habitaciones y tu lascivia vive en mi corazón y entra mi pensamiento en tus heridas.
XV
Existe el mar en las ciudades blancas,
coágulos en el aire dulcemente sangriento,
sábanas en la serenidad.
Existen los perfumes inguinales, lenguas en las heridas femeninas
y el corazón está cansado.
Entra con tus campanas en mi casa, pastora ciega, sin embargo,
como si no tuviera la dulzura su fin aún en las ciudades blancas.
en Libro del frío, 1992
<< Next >>

Pintura : Ivanyuk Alejandro. La tentación
La traducción al ruso :
Àíòîíèî Ãàìîíåäà. Íåïðèñòîéíàÿ ïàâàíà
1
Ëüþòñÿ ïðÿäè òâîè â ðóêè, â åãî áåëîñíåæíûå ðóêè ëüþòñÿ
æåëàíüåì.
Ïðåñûùåííî-ñûòû, îòäûõ çìåè, ýòè ðóêè, è â íèõ ïðÿäè òâîè
ñòðóÿòñÿ.
Îòêðîé æå ãëàçà, õî÷ó ÿ óâèäåòü âñå ýòî: âîëîñ äðàãîöåííûå ïðÿäè
òîìÿòñÿ â ðóêàõ áåëîñíåæíîãî ñòðàæà.
2
Äåðåâüÿ ñòîíàòü íà÷èíàþò, è âòîðèò èõ ñòîíó äóøà ìîÿ,
âñïîìèíàÿ áðåä áåäåð òâîèõ â òåìíîòå, ëîíà, ìîëÿùåãî ñâåò,
òâîè ëåïåñòêè æèâûå.
Ïåðåñåêàÿ äîðîãè è äàòû, ëåòèò îñëåïëåííàÿ ñîëíöåì ãîëóáêà.
Íàãèì ïðèõîäèò òâîå ìèëîñåðäèå, àé, ãîëóáêà ìîÿ, áåäíàÿ äî÷ü
ïîëÿ.
3
È ïåñíÿ äðîçäà â ðàñêàëåííîñòè àëîé ãóá òâîèõ òàåò.
ß âèæó, âèæó, êàê òû ðàíèìà, è òû íàãàÿ â ìîåé êóïåëè.
Òàåò ïåñíÿ äðîçäà â áåëûõ àëüêîâàõ, ãäå âäðóã ÿ ñëåïíó,
ãäå âåëèêèå êîëîêîëà çâó÷àòü â òåáå íà÷èíàþò.
4
Èùó òâîþ êîæó, íåðàñêàÿâøóþñÿ, óìàùåíííóþ ãðóñòüþ
çìåèíîé; íåâèäèìûå ÷åðòû òâîè ðàçëè÷àþ, õîëîäíîãî
ñåðäöà ñëåä.
ß õî÷ó âèäåòü áèåíèå êðîâè òâîåé, ïëà÷ òâîé â ñëåçàõ õðóñòàëüíûõ,
à íå æåëòîå òâîå ãîðå,
íî òàèòñÿ ãðåçà ìîÿ ïîä òâîèìè âåêàìè.
5
Íåáûòèå ïóñòî, êàê ìàñêè áåç ëèö, è âèä åãî ìåðòâåííî
áëåäåí, íî òû ñëûøèøü êðèê ìàòåðåé èç òåìíûõ ãëóáèí è ëåëååøü
ãëàçà, êîòîðûå âèäåëè íåáûòèå.
6
Íàøè òåëà ïîíèìàþò äðóã äðóãà êàæäûé ðàç âñå ïå÷àëüíåé,
íî ÿ ëþáëþ ýòî àëîå îò÷àÿíüå.
Àé, ÷åðíàÿ ëèëèÿ òåìíûõ ñïàëåí, àé, ðàññâåòà ãîðüêî-ñëàäêèé ãëîòîê.
7
Âíîâü âîéäè ïîä ñåíü àëüêîâîâ áåëûõ.
Î êàê íåïîäúåìíû ñîñóäû ïå÷àëè â ðóêàõ ÷åëîâå÷üèõ.
Âíîâü âîéäè ïîä ñåíü àëüêîâîâ áåëûõ.
8
Òû íà ãóáàõ ëþáîâüþ äëèøüñÿ.
Åñòü ìåä ñî âêóñîì çëîé óòðàòû, îí ñòðóèòñÿ ñ íåÿñíûõ æåíñêèõ ñèëóýòîâ
è ïàäàåò, êàê ðòóòü, íåóëîâèì, â àãîíèè íåîòâðàòèìîé ëåòà
íà ðàíó ñòîíóùóþ ñåðäöà ìîåãî.
Ëþáîâü, òû åþ äëèøüñÿ, ñòîíåò ìåæäó
íîã ìîèõ è ìåä óòðàòû ëèæåò.
9
Âîò òâîé ÿçûê íåñðàâíåííûé, â óñòà ìîè âõîäèò;
êàê èçûñêàííûé ïëîä ÿ åãî îùóùàþ.
Îñâÿòè óñòà ìîè âëàæíûì êàñàíüåì,
ëþáîâü ìîÿ, ìîé ïðèçðàê.
10
Ïðèõîäÿò òèõèå çâåðè ìîë÷àíüÿ, íî ïîä íåæíîé êîæåé òâîåé ïûëàþò
æåëòûå ìàêè, îêåàíà öâåòû, ÷òî îò÷àÿííî áüåòñÿ î ñòåíû,
âîçâåäåííûå ïëà÷åì.
Áëàãî÷åñòüå è áåçäíà ïîðîêà — ïèùà èçìó÷åííîé ïëîòè,
ãäå-òî â ïóòè ïîòåðÿâøåé íàäåæäó.
11
ß ñîñòàðèëñÿ â ãëàç òâîèõ áåçäíå; òû ñëàäîñòü ìîÿ è óíè÷èæåíüå,
è ÿ ëþáëþ òâîå òåëî — åãî îòêðîâåíüÿ íî÷íûå.
Íåâèííîñòü òâîÿ îòòî÷åííîé ñòàëüþ ãëàçà ìîè îñëåïëÿåò,
íî ïå÷àëè òâîè â ìîåì ñåðäöå è, êàê òåìíûé ìåä, òåáÿ íà ãóáàõ ÿ
ìîèõ îùóùàþ ïî äîðîãå ê ñìåðòè.
12
Òû êàê öâåòîê, ÷òî óòåøàåò îáðå÷åííûõ,
íåâèäèìûé, íî àðîìàò ñòðóèòñÿ,
â íîçäðè âõîäèò, è ýòî íàñëàæäåíèå —
âñÿ æèçíü, îòïóùåííàÿ âðåìåíåì íà âîëþ.
13
Êàê âëàæíî òû ìåíÿ ëþáèøü,
ñîñêè òâîè ëàçóðíû, äûøèøü íåæíî
ãóáàìè â ãóáû è îïÿòü óõîäèøü
â ãëóõîå îáèòàëèùå ïå÷àëè.
14
Òâîè âîëîñû ñåäåþò ìåæäó ìîèìè ïàëüöàìè è, êàê òèõèå âîäû,
íàñ ïîêèäàþò âîñïîìèíàíüÿ. Ñóùåñòâîâàíüÿ ÿ ÷óâñòâóþ õîëîä,
íî òâîé çàïàõ êîìíàòû íàïîëíÿåò, è òâîå ñëàäîñòðàñòèå æèâåò
â ñåðäöå ìîåì, è ìîè ìûñëè âõîäÿò â òâîè ñòðàäàíüÿ.
15
Ìîðÿ åñòü â áåëûõ ãîðîäàõ äàëåêèõ,
êàê ñãóñòêè âîçäóõà ñî âêóñîì ñëàäêèì êðîâè,
ïðîñòûíè, ïîêîÿ êîëûáåëü.
È åñòü åùå áëàãîóõàíüå ïàõà, ÿçûêè, áëóæäàþùèå â æåíñêèõ ðàíàõ,
è ñåðäöå, ÷òî óñòàëî áèòüñÿ.
Âîéäè â ìîé äîì, íåçðÿ÷àÿ ïàñòóøêà, âñåì çâîíîì êîëîêîëü÷èêîâ òâîèõ,
è ïóñòü òâîÿ ïðåáóäåò âå÷íî íåæíîñòü ó ìîðÿ â áåëûõ ãîðîäàõ äàëåêèõ.
ÈÇ «ÊÍÈÃÈ ÕÎËÎÄÀ» («LIbrO DEL FRIO»), 1992
Traducido al ruso por: Natalia Perelyaeva
Compartir en:
mir-es.com
Enviar
Para poder introducir tu opinión, debes rellenar obligatoriamente los campos señalados como *