Cuando todos los siglos vuelven,
anocheciendo, a su belleza,
sube al ámbito universal
la unidad honda de la tierra.
Entonces nuestra vida alcanza
la alta razón de su existencia:
todos somos reyes iguales
en la tierra, reina completa.
Le vemos la sien infinita,
le escuchamos la voz inmensa,
nos sentimos acumulados
por sus dos manos verdaderas.
Su mar total es nuestra sangre,
nuestra carne es toda su piedra,
respiramos su aire uno,
su fuego único nos incendia.
Ella está con nosotros todos,
y todos estamos con ella;
ella es bastante para darnos
a todos la sustancia eterna.
<< Next >>

Pintura : Serguey Panin. El camino al templo
La traducción al ruso :
Õóàí Ðàìîí Õèìåíåñ. Ðåêâèåì
Êîãäà — â íî÷è — âåêà ÿâëÿþò
âñåé êðàñîòû ñâîåé ñèÿíüå,
çåìëè ãëóáèííîå åäèíñòâî
îáúåìëåò ñâîäû ìèðîçäàíüÿ.
È íàøà æèçíü ïîñòè÷ü ðàçãàäêó
ñóùåñòâîâàíèÿ ñòðåìèòñÿ:
ìû âñå — ðàâíû, ìû âñå — öàðÿìè
çåìëè. Îíà îäíà — öàðèöà.
Åå áåñêðàéíèé ñëûøèì ãîëîñ,
îãðîìíûé ëîá åå íàä íàìè,
è ñîáðàíû ìû âîåäèíî
åå ìîãó÷èìè ðóêàìè.
È ïëîòü ëþäñêàÿ — òâåðäü çåìíàÿ,
è êðîâü ëþäñêàÿ — îêåàí,
âñåõ íàñ åå îãîíü ñæèãàåò,
âñåì íàì åäèíûé âîçäóõ äàí.
Îíà — íàâåêè — âìåñòå ñ íàìè,
è ìû íàâåêè — âìåñòå ñ íåé;
çà êðàòîñòü æèçíè ïîçâîëÿåò
óçíàòü î âå÷íîñòè ñâîåé.
Traducido al ruso por: Natalia Perelyaeva
Compartir en:
mir-es.com
Enviar
Para poder introducir tu opinión, debes rellenar obligatoriamente los campos señalados como *