Pensé morir, sentí de cerca el frío,
y de cuanto viví sólo a ti te dejaba:
tu boca eran mi día y mi noche terrestres
y tu piel la república fundada por mis besos.
En ese instante se terminaron los libros,
la amistad, los tesoros sin tregua acumulados,
la casa transparente que tú y yo construimos:
todo dejó de ser, menos tus ojos.
Porque el amor, mientras la vida nos acosa,
es simplemente una ola alta sobre las olas,
pero ay cuando la muerte viene a tocar a la puerta
hay sólo tu mirada para tanto vacío,
sólo tu claridad para no seguir siendo,
sólo tu amor para cerrar la sombra.
de Cien sonetos de amor
Anterior << Siguiente >>

El cuadro Arturo Braginsky. La griega
La traducción del español al ruso aquí
Compartir en:
mir-es.com
03 04 2010
Versos en la voz : El mundo habla español
En este momento, no hay ningun comentario!
Enviar
Para poder introducir tu opinión, debes rellenar obligatoriamente los campos señalados como *