La vida paga sus cuentas con tu sangre
y tú sigues creyendo que eres un ruiseñor.
Cogele el cuello de una vez, desnúdala,
tumbala y haz de ella tu pelea de fuego,
rellínale la tripa majestuosa, priñala,
ponla a parir cien años por el corazon.
Pero con lindo modo, hermano,
con un gesto propicio a la melancolia.

Liza Rey. El señor de los deseos
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22 12 2010
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