Si quieres sentir la felicidad de amar, olvida tu alma.
El alma es la que estropea el amor.
Sólo en Dios ella puede encontrar satisfacción.
No en otra alma.
Sólo en Dios — o fuera del mundo.
Las almas no se comunican.
Deja a tu cuerpo entenderse con otro cuerpo.
Porque los cuerpos se entienden, mas las almas no.

Edward Hopper. El sol de la mañana, 1952
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