Luis Cernuda. Las sirenas


Píntalo. Con un pincel delgado,
Con color bien ligero. Pinta
El reflejo del sol sobre las aguas,
En su fondo piedrecillas que sueñan.

Las hojas en los olmos, que algún aire,
Al orear, mansamente remueve
Al fondo, sombra azul de unas colinas.
Quieta en el cielo, alguna nube clara.

Dentro de ti sonríe lo que esperas
Sin prisa, para su día cierto;
Espera donde feliz se refleja tu vida
Igual que este paisaje en dulces aguas.
Ninguno ha conocido la lengua en la que
cantan las sirenas
y pocos los que acaso, al oír algún canto
a medianoche
(No en el mar, tierra adentro, entre las aguas
De un lago), creyeron ver a una friolenta
y triste surgir como fantasma y entonarles
Aquella canción misma que resistiera Ulises.
Cuando la noche acaba y tiempo ya no hay
A cuanto se esperó en las horas de un día,
Vuelven los que las vieron; mas la canción quedaba,
Filtro, poción de lágrimas, embebida en su espíritu,
y sentían en sí con resonancia honda
El encanto en el canto de la sirena envejecida.
Escuchado tan bien y con pasión tanta oído,
Ya no eran los mismos y otro vivir buscaron,
Posesos por el filtro que enfebreció su sangre.
¿Una sola canción puede cambiar así una vida?
El canto había cesado, las sirenas callado, y sus ecos.
El que una vez las oye viudo y desolado queda
para siempre.

mir-es.com
13 12 2018