Humberto Garza Cañamar. Ángeles caídos


Si es el ensueño el alma, del niño, cuando crece.
Si es el rocío la lluvia de forma más serena:
¿Qué cosa es el amor? ¡Qué nunca se disuelve!
¿De dónde se deriva su condición eterna?

Hoy estarás llorando por todo lo perdido:
A tu hermoso Luzbel de grata refulgencia,
a tus querubes altos de infinito atractivo,
y a todo lo que; airado... arrojaste a la tierra.

Nuestras almas ¡Son faros de enérgicos destellos
que en la tiniebla enorme furiosos reverberan!
Se van debilitando en un mundo de sueños,
cuando llegue el final... su luz estará muerta.

Si la forma transmigra buscando sus renuevos,
evadiendo a la muerte que acecha en cada senda;
es justo que transmigren también los sentimientos
sin importar que instiguen; amor, placer o pena.
Satán, era entre todos, un ángel admirado;
el único en el cielo ¡con pasión verdadera!
Su trágico destino, le trajo el negro hado
que precede a la aureola de belleza perfecta.

¿De qué sirve la inmensa grandeza y el divino
poder para regir las enormes esferas?
¡Si llevas en tu pecho, como pájaro herido;
un corazón que sufre por lo que más desea!

Con ojos empañados por un sin fin de auroras
y por miles de atisbos en desiertas esperas;
te duele abrir postigos en húmedas alcobas
y esperar los fantasmas que ya jamás regresan.

Un blanco guante cubre la mano tenebrosa,
como cubre la niebla; disposición artera.
Muy tarde averiguamos que lo que más traiciona;
es lo que no se va, lo que siempre se queda
Lejos de ti y en medio de grandes privaciones,
y proyectos que implican difíciles tareas;
seguimos alabando tu Sacrosanto Nombre
y rogando que siempre ¡Glorificado seas!

Los días del oprobio van pasando callados
como el agua que marcha por acequias serenas...
Nuestro tiempo, por ti, ha sido limitado;
nadie responderá cuando nos grites: ¡Vuelvan!

Vivir para recrear el Cielo que perdimos,
con todo el esplendor de su enorme belleza;
es el noble trabajo de los fatales hijos
a quienes impusiste tu más grave condena

mir-es.com
12 01 2010